El celular encendido, el corazón apagado
Recuerdo haber visto en televisión, varios años atrás, la publicidad de un champagne; se mostraba a una pareja elegante en un restaurante, disfrutando de una cena romántica. De pronto sonaba el celular del caballero, grande como un inmenso choclo, y cuando él iba a atender ella le regalaba una dulce mirada de censura, solicitándole con el gesto que respetara ese momento. Entonces él, diligente, sacaba el botellón del cubilete, hundía el teléfono móvil en el hielo y ambos brindaban enamorados.
Hoy, si querés repetir en la vida real la escena del corto publicitario citado, verás que el celular lo lleva ella; es chiquito como un escarabajo y no lo quiere apagar cuando tiene una cita de amor con un hombre.
“¿Amor?”, dice ella, me suena… ¿La palabra?, no…. el celular.
Y sí, es así. Le estás diciendo que la amás y que querés formar una pareja con ella pero te interrumpe el bip-bip. ¿Quién es? Ah, si es Walter, su mejor amigo. Entonces entre risitas cómplices le habla un rato, sin contarle que está cenando con un pretendiente. Corta y pregunta: “¿en qué andábamos?”.
Romeo reinicia afectuoso la declaración y de golpe ¡bip-bip! ¿Quién es? Ah, es Germán, un cliente. Pero ¡son las diez de la noche! –piensa su enamorado comensal. No importa, es un comprador muy bueno; se ve que la está invitando a salir, pero ella entre mil carcajadas le aclara que está ocupada. Cierra el bichito negro y nos mira como cayendo de la Apolo 20: “¿qué me estabas diciendo?”. Y así sucesivamente.
Luego le tocará llamar a Fernando, vecino tan amable que se quedó cuidando a su gato, y al compañero de tareas Richard, que le pregunta si está bien, ya que si ella necesita algo él se ofrece a ir a verla ya mismo. Finalmente la chica corta y nos informa que está feliz de habernos conocido porque se siente muy sola, pero no puede terminar la frase porque otra vez ¡bip-bip! Y aunque no sepamos quién es, no tenemos que ser magos para intuir que se trata de otra voz masculina.
¡Querés ser su novio formal pero no te deja! Es que ella lo prefiere así, nunca nada del todo definido. Algo rápido, sin compromisos, medio sin darse cuenta, eso sí. Para esa Eva, sos un “amigo” nada más… Pero tenés sexo con ella… junto a su celular activado.
Bueno, no podemos decir que siempre lo tiene encendido. A veces lo apaga:
* Cuando tiene una reunión de negocios o de trabajo. Y si le llegara a sonar porque se olvidó de cerrarlo, atiende rápido, lo apaga, lo hunde en la cartera como al Titanic, y pide disculpas.
* Cuando se da cuenta que el que llama es uno, el Adán enamorado. ¿Para qué perder el tiempo con un plomo que le va a decir te quiero o a hacerle preguntas de qué hace y dónde estuvo ayer hasta las cinco de la mañana?
En síntesis: la mujer de hoy tiene una sola cosa apagada, el corazón. Yo pregunto: ¿Se le habrá agotado la batería?






Hola, el articulo puede q tenga algo de razón, sólo que no todas las mujeres somos asi, en este planeta existimos mujeres que aun tenemos el corazon encendido, con mucha bateria, tan encendido q seguimos esperando a la persona idonea, desafortunadamente los hombres tambien han cambiado…